Granda regresa a Italia

Beca para Italia
Apenas doña Rosa Mercedes le escuchó cantar 'E Lucevan le stelle', el aria famosa de la 'Tosca' de Puccini, no le cupo duda de que estaba ante un tenor destinado a la fama que necesitaba educación musical: ayuda, en una palabra.

Por eso le pidió que regresara al día siguiente, pues iba a meditar sobre la mejor manera de labrarle un porvenir.Lo que imaginó la señora estaba llamado a tener consecuencias: invitó al entonces Presidente de la Cámara de Diputados, Foción Mariátegui, a los ministros de Guerra y de Relaciones Exteriores, Alfredo Piedra y César Elguera, y al Embajador de Italia, señor Agnoli, con miras a propiciar un viaje de estudios a Italia.

Todos estuvieron de acuerdo en que había que hablar con el Presidente Leguía para ayudar a este mozo extraordinario, trabajador, que era el sustento de su familia.No hubo gran distancia del dicho al hecho.

El Presidente invitó a la señora Rosa Mercedes, a su esposo don Benjamín y a los otros caballeros. Después de escuchar al cantante, su frase fue categórica: 'El Perú tiene su Caruso'. Inmediatamente dispuso que el Ministerio de relaciones Exteriores facilitara el viaje del joven a Italia, y solucionó el problema económico familiar encargando al señor Morales para que entregara una pensión al hogar de los Granda.Antes de la partida, la señora Ayarza de Morales organizó un concierto de despedida en el Teatro Municipal. Lima se había apasionado con el descubrimiento.

Todos los días, la casa de la familia Morales Ayarza, en la plazuela de San Sebastián, se veía literalmente repleta por una multitud de fanáticos que deseaban escuchar los ensayos. Tanta era la ansiedad del público espontáneo que hasta llenaba el patio y se colaba por la sala. La dueña de casa tuvo entonces que solicitar el apoyo del comisario del sector, hermano del Coronel Torrico, paa que le garantizara por lo menos la inviolabilidad de la sala.

El debut del artista fue lo que todos ya esperaban. Un éxito rotundo. La multitud lo sacó en hombros, como si fuera un diestro genial después de una gran faena.

Mantova, 1947. El mejor tenor de América.

En la Scala de Milán
Granda comenzó su carrera artística en Italia, en 1926, cantando en el Teatro Sociale Como la ópera 'Iris'. Los italianos se deleitaban escuchándolo: 'ahora tenemos al sucesor de Caruso', decían. Más tarde, la consagratoria Scala de Milán lo tuvo entre sus astros. Lucrecia Sarria, la conocida soprano peruana, que entonces estudiaba canto en Italia, recuerda haberlo visto actuar al lado de Aureliano Pertile, Tito Schipa y Toti Dal Monte.

Más de una vez, fue acompañado por la orquesta dirigida por el maestro Arturo Toscanini.No tardó el Presidente Leguía en condecorarlo con la Orden de Ayacucho. Poco después, el dictador Mussolini le confirió el título de Caballero de la Corona Italiana.

En 1932 regresó al Perú para una serie de conciertos que resultaron clamorosos triunfos. Por ese entonces, la fama de nuestro cantante ya era grande en Suramérica. Precisamente el mismo año, el empresario italiano Salvatti lo llamó a Chile para que cantase la ópera 'Cármen' en una función de gala con motivo de las Fiestas Patrias chilenas.

En sus viajes artísticos por toda Europa, el tenor ganó cada día mayor celebridad, pero nunca perdió su sencillez de hombre bueno. En todas partes se presentaba como tenor peruano y chalaco.

Aprendió inglés , francés e italiano; pero jamás el feo vicio de la ingratitud. En su primer retorno al Perú trajo a su madrina musical una fina joya que había adquirido con sus primeros honorarios como cantante, y que había mantenido guardada en un Banco de Italia.

Quizá el triunfo mayor de Granda fue conquistar el amor de Dory Marinelli, una soprano ligera italo-norteamericana con larga actuación en Italia y en los Estados Unidos, que lo acompañó en su primer retorno a Lima.